Las enfermedades raras y los huecos de la industria impulsan el sector de las fórmulas magistrales

El-laboratorio-de-la-farmacia-_54281858650_53389389549_600_396Las reboticas resisten el envite de una crisis que está haciendo mucho daño a la industria farmacéutica. ¿Las claves? Que atiende a pacientes con necesidades especiales y crean medicamentos a medida que las farmacéuticas no comercializan por ser poco rentables.

órmula magistral le está ayudando a salvar vidas. “Se trata de una mezcla de antibióticos no comercializada que se aplica al tracto digestivo, boca y estómago, para erradicar y prevenir la colonización digestiva por gérmenes hospitalarios, que constituyen el origen de los gérmenes que causan las infecciones que se adquieren en el hospital”, explica el doctor. La infección a la que se refiere se produce más en pacientes graves que requieren de respiración artificial y los estudios demuestran que reduce la mortalidad entre un 15 y un 25 % y los casos de neumonía en un 69%.

El caso del doctor Sánchez es un ejemplo, a lo grande, de las aplicaciones de la formulación magistral. “La dermatología, la podología y la pediatría son los ámbitos que más la utilizan, pero también se aplica en oncología”, explica Alberto Rodríguez, director de la Asociación de Cooperativas Farmacéuticas (Acofarma). El sector crece en un momento en el que la farmacéutica se ha convertido en una de las industrias más afectadas por la crisis, tal como se puso de manifiesto en Infarma 2012, el Congreso Europeo de Oficina de Farmacia que se celebró en marzo en Madrid. “Después de unos años oscuros estamos creciendo”, asegura Rodríguez que apunta a las causas de esa oscuridad a la imagen anticuada que se tiene de la formulación y a algunos abusos cometidos en el pasado por determinados profesionales.

Tener una clientela fija es una de la razones que permite el impulso del sector, sobre todo muchos pacientes con enfermedades denominadas raras y aquéllos que necesitan dosis a medida. Ambos grupos recurren a la formulación magistral para obtener un jarabe sin glucosa, una pomadas para la psoriasis o medicamentos sin gluten, por poner sólo los ejemplos más frecuentes. Los pediatras son los profesionales que más salidas le dan a la fórmula magistral: “Por ejemplo, en lugar de darle un trocito de analgésico machacado y disuelto en un biberón a un bebé, es preferible crear una dosis ajustada a sus necesidades y en un formato que asegure que la ingerirá entera”, ejemplifica el director de Acofarma.

Noticia completa en La Vanguardia.es.

 

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