El ciudadano John es otra vez el nazi Ivan

Captura de pantalla 2015-04-08 a las 9.02.15Ha entrado en camilla y con los ojos cerrados en la sala. Y así ha permanecido Ivan Demjanjuk los 75 minutos que ha durado el primer día de un juicio en el que se le acusa de complicidad en el asesinato de 27.900 judíos en el campo de exterminio de Sobibor (Polonia) donde trabajaba como guardián. Es la segunda vez que este ucraniano de 89 años se sienta ante la justicia por su vinculación con los campos de concentración nazis.

En 1993, el Tribunal Supremo de Israel juzgaba a Ivan Demjanjuk a quien entonces se llamaba “el carnicero de Treblinka” o “Iván el Terrible”. El 30 de julio el juez hizo pública la puesta en libertad del acusado, que había sido condenado a muerte, al existir dudas sobre su identidad. Y a pesar de que sabían que Demjanjuk había trabajado en campos de concentración y exterminio, los cargos que se le imputaban eran de otra persona. La conmoción dentro de la comunidad judía fue brutal. Pero incluso los cazadores de nazis más eficaces del mundo, el Centro Wiesenthal, aceptaron la decisión del juez sin rechistar. No querían que la defensa tuviera argumentos para poner en duda la sentencia. Y se pusieron a trabajar para que Demjanjuk se enfrentara de nuevo a un tribunal.

El delito de asesinato no prescribe en Alemania
Han pasado 16 años y el juicio ha sido posible porque en Alemania el asesinato no prescribe. Si los tres magistrados que llevan el proceso se ponen de acuerdo en su veredicto, al acusado le esperan 15 de prisión. Una condena que podría saberse en mayo del próximo año y que, teniendo en cuenta la edad de Demjanjuk, equivaldría a la cadena perpetua.

El Centro Wiesenthal tiene claro que este puede ser el último proceso contra los criminales nazis. La avanzada edad de los acusados y de las víctimas, así como la falta de pruebas en muchos de los casos, hace muy difícil desarrollar los juicios. La defensa de Demjanjuk ha intentado decenas de veces suspender el juicio alegando la edad y el estado de salud de su cliente. En este caso, además, se trata de un caso basado en indicios y que cuenta con una única prueba inculpatoria: el carné de las SS con el número 1393, con el que prestó servicio el acusado. Y todos los casos de criminales nazis que quedan sin juicio y sin sentencia tienen las mismas características.

Demjanjuk es ucraniano y el primer extranjero que va a ser juzgado en Alemania por crímenes relacionados con el exterminio de judíos bajo el mandato de Adolf Hitler. La fiscalía alemana actúa por petición de nueve familiares de algunas víctimas del campo de concentración y exterminio de Sobibor. El acusado niega haber estado en Sobibor, donde murieron 250.000 personas, aunque reconoce haber trabajado en otros campos. Es la misma estrategia que siguió en Israel: no negar su pasado nazi pero sí los hechos concretos de los que se le acusa. Ahora también alega que trabajó en los campos de concentración de forma involuntaria.

John Demjanjuk vuelve a ser Ivan
La táctica ha servido de poco a la defensa ya que la acusación considera que Demjanjuk era un “Trawniki”, un guardián voluntario y a sueldo. Y al juez no le ha valido la idea presentada por la defensa de presentar a su cliente como una víctima más de las SS. Un historiador ha subido al estrado para dar su opinión sobre esta cuestión. “Los Trawniki comían bien, bebían, podían irse cuando quisieran y tenían vacaciones. Los judíos no. Los Trawniki también asesinaban, los judíos no”. Con estas palabras ha acabado con la equiparación del acusado y los judíos como víctimas de los nazis.

En 1993 Ivan Demjanjuk se fue a EEUU después de que el Tribunal Supremo de Israel lo pusiera en libertad. Allí procuró llevar una vida discreta y empezar de cero. Para pasar desapercibido sólo occidentalizó su nombre. De esta manera, el ciudadano John intentaba olvidar el juicio y los apelativos que le adjudicó la prensa entonces. Pero con el inicio del juicio en Munich, John ha vuelto a ser Ivan.

 

 

¿Demasiado enfermo para extraditarlo?

Los abogados de Ivan Demjanjuk demoraron la extradición a Alemania alegando motivos de salud pero este vídeo del Centro Wiesenthal demostró que el acusado hacía una vida normal en EEUU.

 

El terrible Ivan

Demjanjuk nació en Dobowoije (Ucrania) en 1920. Según su testimonio, era tractorista cuando fue reclutado por el Ejército Rojo para luchar contra las tropas de Hitler, pero en 1942 fue capturado por las SS. De Sobibor pasó a otros campos nazis, como Flossenbürg. Tras la derrota del nazismo, logró que se le reconociera como un refugiado de guerra. Se le autorizó a emigrar a EEUU, en 1952, donde se casó, tuvo tres hijos y trabajó como mecánico. Después de que el Tribunal Supremo israelí lo dejara en libertad en 1993, volvió a EEUU con su familia. La extradición solicitada por Alemania para juzgarlo ha sido complicada. La familia y su defensa alegaban problemas de salud. El 11 de mayo se hizo efectiva y desde el 12, Demjanjuk ha esperado en Munich la llegada de este juicio.

2.000 gaseados al día

Sobibor fue un campo de exterminio que funcionó entre 1942 y 1943 en el este de Polonia. Situado entre Treblinka y Belzec, cerca de la frontera con Bielorrusia, formó parte de la Operación Reinhard de Himmler para exterminar a los judíos polacos. Se calcula que fueron un 1.600.000 judíos las víctimas en estos tres campos. En Sobibor, el más pequeño de los tres, el Reich mató a 250.000 judíos. Los prisioneros que llegaban a este tipo de campo, a diferencia de Mathaussen o Auschwitz eran asesinados en 24 horas. El método, la cámara de gas. En ellas, los prisioneros morían en media hora al inhalar una mezcla de dióxido de carbono y monóxido de carbono. El periodista Richard Rashke en su libro “Escapar a Sobibor” afirma que allí se mataba a unas 2.000 personas cada día.

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